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La calaca se volvió directora, quería hacer cine ¡la muy soñadora!
Con claqueta en mano gritó: “¡Acción!” pero sin equipo, no había producción.
Aquí encontró lo que quería, cámaras, luces y hasta batería.
Y tan feliz se fue la catrina que rodó su corto… ¡en una esquina!
Ojo fino, ideas claras
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